Tag Archives: Holanda

El mito (o realidad) del nacionalismo holandés y las zanahorias

26 Sep

En todos los ámbitos del ser humano, incluida la alimentación, existen leyendas urbanas. Historias que se dan por ciertas sin saber su origen ni la documentación que las sustenta.

Una de las más conocidas, no tanto en España, pero sí en Centroeuropa, es aquella que señala que fueron los holandeses los que “crearon” la zanahoria naranja y brillante que actualmente comemos a partir de la unión de variedades ya existentes. La razón no sería otra, dice la leyenda, que un sentido homenaje de los botánicos holandeses a la Casa de Orange, en especial a Guillermo, convertido en Príncipe de Orange en 1544 y que, durante su mandato, se enfrentó con dureza a Felipe II por cuestiones religiosas y, cómo no, territoriales.

Hasta ahí llega el mito.

Como suele ocurrir con los mitos, no existe ni un solo documento conocido en el que se constate la voluntad de los holandeses de crear semejante tipo de zanahoria. Aún menos que con ello quisieran agasajar al príncipe. Sin embargo, si dejamos a un lado la desconfianza que este tipo de relatos suscita en científicos e historiadores, lo cierto es que existen algunos hechos que hablan de una historia común de los holandeses y las zanahorias naranjas. Unas causas históricas, materiales y gastronómicas que harían posible la leyenda.

En primer lugar, un dato sí constatado históricamente señala que las zanahorias que se consumían en Europa antes del siglo XVII eran muy diferentes a las actuales y su color iba desde el amarillo pálido al morado. Eso no significa que, como señalan los más escépticos, el naranja no haya sido documentado mucho antes del siglo XVII. Efectivamente, así es si atendemos a tratados como el manuscrito ilustrado llamado Dioscórides de Viena, del siglo VI, en el que encontramos la representación de una zanahoria naranja. Sin embargo, sus apariciones en la documentación son escasas hasta el siglo XVII, lo que nos hace pensar en una presencia fortuita y ocasional y no en una producción sistemática y casi exclusiva, como se produciría a partir de esa fecha.

Discorides

Disocórides de Viena. S. VI.

Otro hecho que sí parece documentado es que la proliferación de este tipo de zanahorias no se hizo al unísono en toda Europa, sino que el foco inicial se sitúa en los Países Bajos, donde sus botánicos hicieron importantes estudios para mejorar la especie y desarrollaron variedades cuyos descendientes son los que se consumen hoy de forma mayoritaria. Pero, ¿por qué la zanahoria y por qué en Holanda?

Investigar zanahorias podría resultar un problema banal en la actualidad. Pero en el siglo XVII suponía estudiar una de las bases esenciales de la dieta de la población holandesa. Junto a los derivados lácteos, los productos nacidos bajo tierra (la propia zanahoria, rábanos, nabos…) y la patata a finales de la Edad Moderna eran piezas clave de la comida diaria de los holandeses. Por ello, crear variedades más resistentes a plagas, más nutritivas o más productivas era esencial para la sociedad del momento y por tanto una prioridad para los científicos de los Países Bajos. En el caso concreto de las zanahorias, tal y como se ha demostrado posteriormente, su alto contenido en caroteno (que precisamente le da el color naranja a las zanahorias) aporta numerosos beneficios para la salud.

Además de esto, que los avances científicos europeos de la Edad Moderna tuvieran a Holanda como uno de sus epicentros a ningún historiador debería extrañarle. Los Países Bajos fueron, sin lugar a dudas, la zona con mayor crecimiento y riqueza del momento, gracias al inmenso imperio comercial desplegado durante los siglos XVI al XVIII. Una sociedad cosmopolita e inmensamente rica tenía necesariamente que convertirse en un centro de referencia para la ciencia y para las artes. La botánica, la medicina o el arte encontraron en Holanda un foco principal durante esos siglos.

El arte como testimonio

Precisamente del arte nos llega el último indicio sobre el posible vínculo de las zanahorias con la historia de Holanda. Si observamos los cuadros costumbristas pintados durante esa época, encontramos infinidad de representaciones en las que las zanahorias naranjas se muestran resplandecientes en bodegones y escenas de mercados. Algunos incluso van más allá y consideran que la presencia del naranja en los cuadros de esta época, no solo en alimentos sino en vestimentas o accesorios, sería un apoyo velado de los “orangistas” a la casa de Orange.

Lazaro

Interior de cocina con la parábola del rico y el pobre Lázaro. Atribuido a Pieter Cornelisz van Rijck. 1610.

Bauckelar

Joachim Beuckelaer. Bodegón. S. XVI

En contraposición, si observamos cuadros de esa misma época realizados en la Europa meridional, puede apreciarse que el color de las zanahorias representadas es mucho más desvaído y a menudo menos lustroso que el de los pintores holandeses. Cuadros de Arcimboldo, Velázquez o Cotán nos muestran unas zanahorias mucho menos apetitosas (acorde también con los principios de austeridad de la pintura del momento en los países católicos) y con colores muy variados, que van desde el blanco o amarillo pálido al morado.

cotan

Juan Sánchez Cotán. Bodegón de caza, hortalizas y frutas. 1602. Museo del Prado

arcimboldo

Giuseppe Arcimboldo. El jardinero vegetal. 1590. Musei Civica Ala Ponzone Cremona

Así pues, sea o no cierta la leyenda, lo que sí parece bastante evidente es que los holandeses y las zanahorias modernas, naranjas y brillantes, tienen una historia en común. Y si no, que se lo digan a Willem Frederik van Royen, autor de esta obra:

carrot

Willem Frederik van Royen. La zanahoria. 1699. Märkisches Museum

Fuentes consultadas:

Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.: https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/natural/999.html

Carrot Museum: http://www.carrotmuseum.co.uk/

McGee, Harold, La cocina y los alimentos. Enciclopedia de la ciencia y la cultura de la comida, Barcelona, Debate, 2007.

Museo Nacional del Prado: https://www.museodelprado.es

Anuncios

El Paspartú/ Cuando cocinar es virtud: “La lechera”, de Vermeer, ca. 1660

22 May

Nada parece poder desconcentrarla. Tan ensimismada está que parece no advertir las decenas de miradas que vigilan cada uno de sus movimientos. Ni se inmuta ante los flashes furtivos, ni siquiera por el grito impaciente de mi hijo que retumba en las bóvedas del Rijksmuseum. Allí está, con pulso firme y mirada fija en el hilo de leche que sale de la pesada jarra.

Vermeer-La-LecheraCon ese gesto imperturbable, La lechera de Vermeer (ca. 1660) parece responder a la expectación de los millones de visitantes que cada año se agolpan para apreciar los detalles de un pequeño cuadro de apenas 44,5×41 cm. Sin embargo, cuando Vermeer pintó esta obra jamás pudo imaginar que su lechera sería uno de los cuadros estrella del principal museo de Holanda y una de las obras cumbre del Siglo de Oro. La serenidad de su protagonista no es la respuesta a las miradas expectantes, sino una de las más bellas representaciones del nuevo concepto de persona que se abrió paso en los Países Bajos en el siglo XVII.

La Reforma protestante había triunfado en la zona y en pleno siglo XVII los Países Bajos se erigían como uno de sus baluartes morales frente a las ideas contrarreformistas que triunfaban en el sur de Europa. El concepto de Iglesia como institución, la práctica religiosa o el concepto mismo de persona eran los caballos de batalla. Los libros y la pintura, los principales campos para el combate de ideas.

Dos ideas sobre el hombre rompían con la tradición católica. La primera tenía que ver con la importancia del sujeto por sí mismo y no como miembro de una comunidad. Se ponían en valor las ideas y acciones individuales y se promovía la conciencia de uno mismo. Relacionado con esto se otorgaba una importancia capital a los actos en la vida terrenal y la necesidad de practicar la virtud constantemente. En este nuevo concepto individualista del ser humano el trabajo se erigía en un camino infalible para alcanzar esa virtud: nos obligaba a centrar nuestros actos, a perseverar, a esforzarnos, a transformar y crear, a desarrollarnos y progresar como individuos. Por ello, no es de extrañar que en los Países Bajos se iniciara a través del arte una auténtica oda a la “vida corriente”, una santificación de lo cotidiano gracias a las buenas acciones.

En la lechera de Vermeer confluyen ambas ideas. La mujer que protagoniza la imagen no es una alegoría sino una persona concreta: Tanneke Everpoel, cocinera que trabajó en casa del pintor y que, pese a su humilde quehacer, se nos presenta como una mujer monumental, serena, segura… y entregada a su trabajo, la preparación de una masa esponjosa en un conocido como horno holandés, donde a los huevos batidos y el pan que ya se cocinan a fuego lento, la sirvienta está a punto de incorporar la leche. Un plato sencillo pero que necesitaba precisión en las proporciones y buen pulso para incorporar la leche poco a poco.

delf1pan

Tanneke ejecuta su acción sin ser molestada. Y, sin embargo, Vermeer pensó en llenar el cuadro de tentaciones. Según un examen radiográfico del cuadro, en la versión original se incluía un perro en primer plano y un hombre al fondo, ambos símbolos de las tentaciones carnales. El pintor decidió finalmente no importunar a su sirvienta en su virtuosa labor. No obstante, dos detalles en el cuadro nos dan pistas de que la tentación acecha incluso a los más virtuosos: la estufa que calienta la estancia y que se asocia al ardor amoroso y la representación de Cupido en las baldosas de cerámica que aparecen junto a la fuente de calor son símbolos de la tentación de la que finalmente la protagonista parece haber escapado. A través de su trabajo, el de cocinar, ha alcanzado una paz interior que nada ni nadie puede romper. La sencillez de la estancia y la cálida luz de la ventana le ayudan en ese camino. También los alimentos con los que prepara su postre. Huevos, pan y leche. Sencillos, pero dignos y fundamentales, como ella misma y su trabajo.

Otros paspartús aquí.

* Para la elaboración de ese post, he consultado el interesante artículo de Valeriano Bozal “La pintura holandesa del siglo XVII y los orígenes del mundo moderno”, disponible aquí y el contenido de la audioguía del Rijksmuseum sobre la obra, disponible aquí.

El Paspartú / El “milagroso tubérculo”. Los comedores de patatas, de Vicent Van Gogh, 1885

21 Nov

Casi podría decirse que son las patatas las que iluminan la estancia. Como un humilde punto de luz, alumbran tenuemente la habitación que parece una madriguera. Quizás sea sólo un efecto óptico o la metáfora de lo que en ese preciso instante está ocurriendo en el estómago de estos campesinos. Unas simples patatas pondrán un poco de luz a un día pasado prácticamente en ayunas.

vincent-vangogh-kartoffelesser

Pero las patatas no solo sirven para iluminar el cuadro. Cuando Van Gogh ideó su Comedores de patatas, parece que pensó en ellas como el leitmotiv para toda la escena y decidió que sus características apareciesen desparramadas por todo el cuadro. Los colores terrosos dominan la composición, la presencia de otros tonos se oscurece adrede con una capa marrón y lo hace, a nuestros ojos, mugriento e impregnado por la tierra que trabajan con sus manos los protagonistas del cuadro. Pero no es solo el color. La formas toscas de una patata también se prolongan en las gruesas pinceladas que dibujan los contornos agitados y deformes de los rostros, de las manos, de las prendas, de los escasos muebles que llenan la estancia.

No son solo las características negativas de las patatas las que impregnan el cuadro. También lo es la humilde dignidad que representan. Son versátiles, muy productivas y pueden ser la base de grandes platos. Los comedores de patatas comparten ese halo de dignidad con su alimento. El silencio de los comensales, su carácter ensimismado y la propia disposición de los alimentos dotan a un acto cotidiano de un cierto carácter ritual que muy probablemente Van Gogh heredó de los prototipos sacros, como La cena de Emaús de Rembrandt.

A diferencia del rompedor estilo del pintor, que ya es incipiente en este cuadro, la representación casi ritual de servir el café o tomar las patatas sin voracidad no era original, pues Van Gogh la tomó prestada con toda probabilidad de una tradición pictórica del siglo XIX que consistía en fusionar comida campesina y ritual cristiano, dotando de dignidad a las clases más bajas. Es probable que el pintor tuviese conocimiento de cuadros como Bendiciendo la mesa de De Groux, Comida Frugal o Comida de campesinos de Jozef Israëls. Además de los gestos de sus protagonistas, y para despejar cualquier duda sobre la trascendencia mística de ese acto cotidiano, Van Gogh coloca una discreta crucifixión enmarcada en la parte superior izquierda del cuadro.

800px-Jozef_Israëls_-_Peasant_family_at_the_table_-_Google_Art_Project

Cuadros que pudieron servir de inspiración a Van Gogh.

Israels_The-Frugal-Meal(1)

Frente al misticismo de esos detalles, sin embargo, se impone en el cuadro lo terrenal gracias al acto cotidiano de comer y a lo que comen. Las patatas no podían ser más familiares para sus protagonistas e incluso para los potenciales clientes de la obra. Este tubérculo constituía la base alimenticia de las clases bajas. Según datos de la época, hacia la segunda mitad del siglo XIX, el consumo medio del “milagroso tubérculo” en los Países Bajos meridionales se estimaba en unos 700 a 750 gramos, o unas 490 a 527 calorías diarias. La patata desplazó al cultivo de centeno y trigo, de forma que la tierra sembrada con patatas aumentó doce veces en la segunda mitad del siglo XVIII y se triplicó entre 1800 y 1830. Es lo que el historiador Michel Morineau denominó la expansión a gran escala de los “cultivos de pobreza” en la era pre-industrial, que obligaba a alimentarse de maíz en vez de trigo, de patatas en lugar de centeno. Paises Bajos no era una excepción. Las clases bajas de Alemania, Inglaterra e Irlanda encontraban la mayor parte de su aporte calórico en este tubérculo. Como señalaba el agrónomo y escritor inglés Sir John Sinclair, “es difícil concebir cómo podría haber subsistido el pueblo en este país si no hubiera sido por la afortunada introducción y extensivo cultivo de esta valiosa planta”.

Sobre la elección de esta escena, que Van Gogh representó durante su estancia en Nuenen (Países Bajos) y la crítica social que pudiera haber detrás, los críticos no parecen ponerse de acuerdo. Como señala la historiadora Griselda Pollock, el cuadro iba dirigido no a ayudar a los campesinos a tomar conciencia de clase, sino a seducir con sus pinceles a sus interlocutores, burgueses urbanos, “nosotras las personas civilizadas”, como escribiría el propio Van Gogh en una de sus cartas. Sin embargo, en esa misma carta, el pintor parece mostrar una cierta sensibilidad hacia los retratados al señalar sobre su obra: “he intentado destacar que estas personas, que están comiendo patatas a la luz de una lámpara, han cavado la tierra con las mismas manos que ponen en el plato, y de ese modo habla de su trabajo manual y de cómo ganan el pan honestamente”. Sea cual fuese su intención, lo cierto es que poco tiempo después de finalizar esta obra, Van Gogh abandonó el sencillo modo de vida rural, sus problemáticas y su parca paleta de colores y huyó hacia paisajes saturados de color, aunque no necesariamente más alegres.

Otros paspartús aquí.

Bibliografía consultada:

Lis-Hugo Soly, Catharina, Pobreza y capitalismo en la Europa preindustrial (1350-1850), Madrid, Akal, 1984, disponible aquí

Rosenblum, Robert , Janson H. W. , El arte del siglo XIX, Madrid, Akal, 1984, disponible aquí

VV. AA. , Historia crítica del arte del siglo XIX, Madrid, Akal, 2001, disponible aquí

Naifeh, Steven y White Smith, Gregory, Van Gogh. La vida, Madrid, Taurus, 2012, disponible aquí

Bocados de cultura

La gastronomía, con otros ingredientes

Ver, Comer y Beber

Cultura gastronómica con La Papila Crítica

Momentos Gastronomicos

Recetas por Rocio Lazarczuk

Gastronoming

Cocina, recetas, vino, gastronomía, bebidas, ingredientes, uvas, alimentos...

The Big Wine Theory

Wine, Winery, Winemaker, Sommelier, Vino, Vinos, Vino Argentino, Vino argentina, Catena Zapata, Vinos de Argentina, Vinos de Mendoza, Best wines, mejor vino Argentino, best Argentinian wine, vino argentino Malbec, vino Argentino mendoza, historia del vino argentino, wine Argentinian history, malbec wine, malbec Argentina, wine Argentina, best wine, Uco valley, Malbec, Mendoza, Mendoza Malbec, Lujan de Cuyo Malbec, todo sobre el vino, prices, wines, wine news, todo sobre el mundo del vino, recommendations, wine online, wine scores, Wine prices, wine store, Region maps and grape variety, enología, enólogo, turismo, enoturismo, mundo degustación, cata, denominación de origen, valle de uco, Luján de Cuyo, Maipú, San Rafael, General Alvear, Valle del Tulum, San Carlos, Cafayate, Sierra de Famatina, la Rioja, Alto Valle del Río Negro, elaboración de vino, calificaciones, maridaje, sommelerie, novedades, los últimos vinos, uva, uvas, patagonico, patagonic, varietales, vinos varietales, sabores, sabor, late, wine, vinos, wines, presentes empresariales, champagne, chocolate cafe, cofee chocolate, frambuesa chocolate, raspberry chocolate, orange chocolate, naranja chocolate, cosecha tardia, torrontes tardio, chardonnay, chardonnay, chocolate menta, mint chocolate, omega, aji, ensaladas frutales, combinacion vinagres, vinagre varietal, vinagres varietales, varietal Viniegra, aceite aromatico, aceites aromaticos, buenos aires, life and style, real estate, news, breaking, argentine, technology, ads, media, cocina, recetas, sopas, cremas, pastas, arroz, ensaladas, aderezos, carnes, aves, pescados, mariscos, recetas light, postres, dulces, bebidas, cocteles, glosario, consejos, tips, tests, vino para cena romantica,vino cena,vino cena elegante,vino especial,vinos personalidad,vino aniversario,buscar, botella, cepas, tinto, blanco, bodegas, vinoteca, guia, guia de vinos, guia interactiva de vinos, aplicación para celulares, app para mobile, app store, Malbec, Malbec argentino, Malbec mendocino, Malbec salteño, Cabernet Sauvignon, Cabernet Sauvignon argentino, Cabernet Sauvignon Salteño, Pinot Noir, Pinot Noir argentino, Pinot Noir mendocino, Pinot Noir Valle de Uco, Pinot Noir Patagónico, Cabernet Franc, Cabernet Franc argentine, Syrah, Syrah Argentino, Syrah sanjuanino, Vino tinto argentino, vino de altura, vino intenso, Merlot, Merlot argentine,Cabernet Franc, Cabernet,Franc argentine, Qué vino elegir, que vino regalar, precio-calidad, como elegir un buen vino,Vino para comidas, vino para impreisonar, vino para una salida, vino para regalar, vino para carnes, vino para carnes asadas, vino para pescados, vinos para pizza, vino para cada comida, cocina con vino, vino para arroz, vino para picadas, vino para un almuerzo de negocios,vinos Patagonia, vinos patagónicos

Paula Molés

La gastronomia és memòria, bàlsam i cultura. Té la capacitat de crear concòrdia i fer-nos perdre el món de vista. En els temps que corren, hauria de cotitzar a l'alça. Aquí trobareu alguns textos i molts àudios de tot el que vaig fent relacionat amb les coses del menjar.

LondonEats

Adventures in a South London kitchen and musings on all things edible in this great city and beyond

Salsa de chiles

La gastronomía, con otros ingredientes

La lente gastronómica

Más allá de la fotografía gastronómica. Reacciones, creaciones y recreaciones

El Chef ha muerto

Literatura negra gastronómica

MakinGastronomy

Delirios de un Gastromaníak

gastroandadas

"La gastronomía es la estructura sensorial armoniosa del fenómeno alimenticio de un pueblo". Ángel Martinez Salazar

tortillaffinity

Probando tortillas desde 1817

Cocina sana con Ernest Subirana

Blog de cocina donde encontraréis recetas y recomendaciones para una vida saludable

abagendo

dum spiro, spero

Hummus Sapiens

Blog sobre Historia de la gastronomía, la cocina y la alimentación

Artecisoria's Blog

Comer, beber, qué placer

Cesta de patos

Un poco de todo, mezclado

A %d blogueros les gusta esto: